La estrategia de Monterrey se ha basado en tener el control del medio campo, utilizando la habilidad de jugadores como É. Aguirre y F. Ambríz para dictar el ritmo del juego. Este enfoque ha permitido a los Rayados no solo poseer el balón, sino también crear oportunidades de gol a través de transiciones rápidas. La coordinación entre los mediocampistas y los delanteros es crucial para su éxito en la Liga MX.