En el reciente derbi entre Monterrey y Tigres UANL, el equipo rayado demostró una táctica clara y efectiva. Bajo la dirección del entrenador, Monterrey optó por una formación 4-2-3-1, que les permitió dominar el medio campo y tener control sobre el flujo del juego.

La clave en esta estrategia fue el papel de los mediocampistas, especialmente Sergio Canales, quien no solo se encargó de distribuir el balón, sino que también se hizo presente en la fase defensiva, ayudando a recuperar la pelota rápidamente. Durante los primeros 30 minutos, Monterrey obtuvo un 60% de posesión gracias a su juego en corto y a movimientos rápidos.

Un punto a destacar fue la presión alta implementada por Monterrey. Con un enfoque en incomodar la salida de Tigres, los rayados se agruparon en la parte alta del campo, forzando errores en el pase de los contrarios. Esta táctica resultó en varias oportunidades de gol, aunque la puntería aún debe mejorar.

La solidez defensiva también fue un componente esencial. É. Aguirre y A. Aceves mantuvieron una línea firme, impidiendo que Tigres penetrara con facilidad. Al final del partido, Monterrey fue capaz de mantener su arco en cero, un logro importante en un derby tan intenso.